El modelo de desarrollo agroalimentario del Presidente Danilo Medina en la FAO • President Danilo Medina’s Model for Developing Food and Agriculture

 

El hambre es el escándalo de nuestro tiempo. Cada noche, cientos de millones de personas —en su mayoría mujeres y niños en el sur global— ignoran si al día siguiente encontrarán alimento.

Porque la responsabilidad primaria de promover el desarrollo social descansa sobre los gobiernos, las autoridades nacionales y locales deben sumar a las organizaciones de la sociedad civil,  expertos técnicos, investigadores independientes y el sector privado —incluyendo productores de alimento a todos los niveles— para identificar estrategias probadas de modo que los diseñadores de políticas puedan crear un ambiente propicio para superar la pobreza y erradicar el hambre.

República Dominicana es uno de los países que han alcanzado —en 2013, con casi dos años de adelanto— la meta del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, como ha certificado la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. La FAO confirma que este logro en progreso social puede ser atribuido a un abanico de políticas gubernamentales relativas a buenas prácticas para conseguir la seguridad alimentaria, con un foco en agricultores familiares y otros productores de pequeña escala.

La visión conceptual del Presidente Danilo Medina y su implementación práctica han construido un proceso basado en resultados que es pragmático y funcional. Este método innovador, que combina el contacto directo con los agricultores en el terreno y la asistencia técnica estructurada, convirtiéndose en un engranaje auto sostenible para el desarrollo: motivando la formación de asociaciones y cooperativas, empoderando a las mujeres, fortaleciendo las comunidades rurales, edificando infraestructuras, transfiriendo conocimiento, fomentando la creación de capacidades, aumentando la biodiversidad, defendiendo la sostenibilidad medioambiental, y amplificando la producción, la productividad y la higiene de los alimentos. Estos beneficios mejoran los estándares de vida, a medida que los excedentes alimentarios de calidad exportable logran presencia internacional, sustituyen importaciones en el mercado local y contribuyen a la expansión de la economía.

El modelo dominicano para el logro de la seguridad alimentaria y nutricional supone que la alimentación es un derecho humano fundamental. El encuentro directo con agricultores familiares atrae considerable atención internacional, de modo que el Presidente Medina recibe invitaciones para explicar los fundamentos y resultados del modelo en foros globales relevantes —de modo notable durante su aclamada conferencia magistral ante el 24º período de sesiones del Comité de Agricultura de la FAO en septiembre de 2014.

El liderazgo del Presidente Medina propulsa el avance del país hacia la realización plena del derecho a la alimentación, mientras expertos internacionales muestran que su modelo provee un ejemplo apropiado para ser implementado en otros países en desarrollo de ingresos medio y bajos, así como en comunidades rurales del mundo desarrollado.

El Embajador Mario Arvelo y su equipo en la Misión Permanente de República Dominicana ante las agencias de Naciones Unidas en Roma ofrecen la intervención del Presidente Medina para beneficio de académicos, investigadores, periodistas, historiadores, reguladores, diseñadores de políticas, el público en general y, sobre todo, las mudas víctimas de la exclusión social porque –como el entonces líder alemán occidental Willy Brandt afirmó ante la Asamblea General de Naciones Unidas en 1974– el hambre es también la guerra.

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Hunger is the scandal of our time. Each night, hundreds of millions —mostly women and children in the global south— ignore if they will find food the following day.

Because the primary responsibility for promoting social development rests with governments, national and local authorities must bring together civil society organizations, technical experts, independent researchers, and the private sector —including food producers at all levels of output— to identify proven strategies so that policy makers can create an enabling environment for overcoming poverty and eradicating hunger.

The Dominican Republic is among the countries that have already met —in 2013, almost two years ahead of schedule— the hunger target of the first Millennium Development Goal, as certified by the United Nation’s Food and Agriculture Organization. The FAO verifies that this achievement in social progress is attributable to a range of government policies on best practices for realizing food security, with a focus on family farmers and other small-scale producers.

President Danilo Medina’s conceptual vision and its practical implementation have shaped a results-based process that is pragmatic and functional. This groundbreaking method, which combines hands-on contact with farmers in the field with structured technical assistance, becomes a self-sustaining engine for development: motivating partnerships, empowering women, strengthening rural communities, erecting infrastructure, transferring knowledge, building local capacities, augmenting biodiversity, defending environmental sustainability, and amplifying production, productivity, and safety of foodstuffs. These benefits are improving living standards across the country, as food surpluses of exportable quality secure a growing presence in international markets, help substitute imports, and contribute to the expansion of the national economy.

The Dominican model for achieving food and nutritional security initiates from the view that nourishment is a universal and fundamental human right. Direct engagement with family farmers attracts considerable international attention, as President Medina receives invitations to explicate the model’s rationale and outcomes in relevant global fora —most notably during his acclaimed keynote address to the 24th UN Committee on Agriculture at FAO in September 2014.

President Medina’s leadership is propelling the Dominican Republic’s advance toward food security, and international experts agree that his approach provides an example that is appropriate for replicating in low- and middle-income developing countries, as well as in rural communities in the developed world.

Ambassador Mario Arvelo and his team at the Permanent Mission of the Dominican Republic to the Rome-based United Nations agencies offer President Medina’s remarks for the benefit of academics, researchers, journalists, historians, regulators, policy designers, the general public and, above all, for the silent victims of social exclusion —because, as then West German leader Willy Brandt said at the UN General Assembly in 1974— hunger is also war.

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